El vicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, no puede salir del país. Un juez de la Corte Nacional le impuso la medida cautelar, para garantizar la investigación penal en la que está involucrado, junto a una decena de sospechosos, a quienes la Fiscalía les considera presuntamente responsables del delito de asociación ilícita en el caso Odebrecht.

Fue el fiscal general de la Nación, Carlos Baca Mancheno, quien, durante la audiencia de vinculación (etapa de investigación), solicitó al juez Miguel Jurado la prohibición de salida del país de Glas. El segundo mandatario no concurrió, envió a su abogado.

La decisión del juez es considerada insuficiente para algunos juristas que esperaban la prisión preventiva, como se hizo con los otros imputados. Pero el fiscal ha explicado que al ser vicepresidente, se requiere que tenga el «pleno uso de su derecho de movilidad y desplazamiento dentro del país». También ha mencionado que «por el cargo que ostenta, cuenta con un cuerpo de seguridad».

«Es un equilibrio muy frágil que tiene el fiscal: hacer justicia y, al mismo tiempo, una cierta convicción de proteger a la Revolución Ciudadana. La prohibición de salir del país (de Glas) va en ese sentido», comenta Felipe Burbano de Lara, docente-investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Baca Mancheno es considerado cercano al oficialismo. Fue asesor del presidente Rafael Correa.

Para los expertos resulta inexplicable que en una trama de delitos económicos no se haya pensado en una medida cautelar de índole real; esto es, la prohibición de disponer de sus bienes. La penalista Paulina Araujo considera que las medidas cautelares reales son importantes, para evitar que dispongan de su patrimonio, con lo que se puede garantizar que, eventualmente, devuelvan la plata, que es lo que se llama «reparación integral», contemplado en el Código Penal Integral (COIP).

Con Araujo coincide Marcelo Merlo Jaramillo, exauditor (juez de cuentas) y miembro de la Comisión Nacional Anticorrupción, quien dice que es correcto que se le haya prohibido salir del país, pero que también debió ordenarse medidas cautelares sobre sus propiedades y las de sus familiares, a pesar de que el tío de Glas, Ricardo Rivera, ya está dentro del proceso, y tiene prisión domiciliaria.

El martes por la tarde, horas después de la decisión del juez, Jorge Glas, a quien el presidente Lenín Moreno, semanas atrás, le quitó todas las funciones que le había encomendado, aseguró que no tiene problemas con la medida cautelar. «No huyo», dijo.