El presidente Donald Trump fustigó ayer  jueves a la devastada isla de Puerto Rico, al insistir en varios tuits que el gobierno de Estados Unidos no puede estar dándole ayuda federal “para siempre” e indicó que el territorio estadounidense tiene la culpa de sus problemas financieros.

Varios demócratas en Washington protestaron por las declaraciones del mandatario, al igual que funcionarios de la isla, que ha estado tambaleándose desde que el huracán María la azotó hace tres semanas, dejando una estela de muerte y destrucción en una crisis humanitaria sin igual.

La alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, con quien Trump se ha enzarzado en una guerra verbal, tuiteó que las declaraciones del mandatario eran “impropias” un comandante supremo, y que parecían más de las de un “fóbico supremo”.

El presidente parece querer ignorar el “imperativo moral” que su gobierno ha sido incapaz de cumplir, afirmó la alcaldesa en un comunicado.

En tanto, la Cámara de Representantes aprobó por 353-69 un plan de asistencia para desastres por 36.500 millones de dólares que incluye ayuda para el gobierno de Puerto Rico.