Ni la falta de dinero público frena el impulso de Donald Trump para hacer realidad el muro a lo largo de la frontera con México, su principal reclamo electoral. Cuatro empresas estadounidenses construyen desde el martes ocho prototipos, de una altura de entre 5,5 y 9 metros, junto a la frontera, al sur de San Diego (California) y al norte de Tijuana. Cuatro de los ejemplares son de hormigón y cuatro de «otros materiales», según el Departamento de Aduanas, que elegirá posteriormente el modelo o modelos definitivos. Está previsto que en un mes estén listos los ejemplares de muro, cada uno de los cuales costará entre 300.000 y 500.000 dólares. Las pruebas, que podrían prolongarse por un periodo de tres meses, se llevarán a cabo con la incorporación de cámaras y sensores.

La ausencia de un acuerdo presupuestario con los republicanos no ha condicionado la decisión del presidente de seguir adelante con los pasos necesarios para la construcción del muro, con el que prevé completar los 2.000 kilómetros que se añadirían a los poco más de 1.000 que cuentan hoy con vallado. Mientras está pendiente la aprobación de los 1.500 millones de dólares que reclamó al Congreso para su proyecto, Donald Trump ha ordenado la construcción de los prototipos a las empresas que ganaron el concurso para el diseño del tipo de muro. Se calcula que el coste total de los ocho modelos en fabricación puede rondar los 3,5 millones de dólares.

«Alto, grande y hermoso»

El inicio de la construcción del muro se produce poco después de la polémica sobre un acuerdo político de Trump con la minoría demócrata sobre inmigración que nunca se confirmó. El intercambio de mensajes posterior a una cena en la Casa Blanca dio lugar a unas dubitativas palabras del presidente, quien por primera vez se mostró abierto a un tipo de empalizada mucho más acorde con el vallado actual, no tanto el muro «alto, grande y hermoso» con el que insistió a sus electores. La indecisión momentánea de Trump provocó duras críticas entre los comunicadores del entorno nacionalista, que le exigen el cumplimiento de su promesa. Poco antes, había trascendido la grabación de su primera charla telefónica con elpresidente de México, Enrique Peña Nieto, a quien reconoció abiertamente que asumía que su vecino del sur no pagaría la nueva construcción, pese a su particular soniquete de que sí lo haría con el que también adornó su campaña.

La decisión de emprender la fabricación de los prototipos cerca de San Diego, concretamente en el municipio de Otay Mesa, no ha caído bien a las autoridades de la zona, que temen que surjan protestas junto a la frontera. Mientras los operarios proceden a construir los modelos de muro, cuyos detalles también están rodeados del máximo secretismo, la seguridad se ha incrementado notablemente en la zona.

A las habituales patrullas de frontera se han sumado agentes de la policía de San Diego y del condado, así como del Servicio de Protección Federal. Semanas antes, las autoridades levantaron un vallado protector de metal y rodearon los accesos a la zona con obstáculos de hormigón. Toda el área está vigilada también con cámaras de seguridad y marcada con espacios de aparcamiento especial.