El cantante portugués Salvador Sobral, ganador del último festival de Eurovisión, ofrece este viernes su último concierto “antes de entregar mi cuerpo a la ciencia”. El artista, que recientemente había suspendido tres actuaciones, está a la espera de un trasplante de corazón.

“Si muero, muero siendo feliz”. La frase la pronunció meses antes de ganar el festival de Eurovisión, cuando no vendía un solo ejemplar de su único disco, Excuse me, ni le dejaban cantar en escenario alguno. A raíz de su concurso en Eurovisión se le abrieron todos los auditorios, pese a que tanta actividad iba en contra de su precaria salud. Sobral, de 27 años de edad, lleva injertado un disfibrilador para regular el funcionamiento de su corazón y necesita una vida descansada. “El día que me despierto y puedo respirar bien, soy feliz”, ha declarado a la revista Caras.

Salvador Sobral, con su hermana sobre el escenario de Eurovisión.
Salvador Sobral, con su hermana sobre el escenario de Eurovisión. GTRES

En Eurovisión, las pruebas de voz las realizó su hermana Luísa, autora de la canción triunfadora Amar por los dos. Salvador solo llegó a Kiev la víspera de la final. Desde entonces, pese a las recomendaciones médicas, ha realizado más de 20 conciertos; sin embargo el pasado mes tuvo que anunciar que suspendía las actuaciones del 31 de agosto, 1 y 2 de septiembre. El concierto de este viernes en los Jardines del Casino de Estoril, de entrada gratuita, será su “despedida temporal”.

En un vídeo publicado en su página de Facebook, con fondo musical de la canción de los Beatles Hello Goodbye, Sobral pide respeto por su vida privada y reconoce que no sabe cuándo volverá. “No es un secreto para nadie que mi salud es frágil. Tengo un problema y debo entregar mi cuerpo a la ciencia y retirarme de los escenarios y de la música en general. Ir a un mundo en el que se resuelvan mis problemas”. Y añade: “Seguramente, el problema quedará resuelto, pero no sé cuándo. Quiero agradecer vuestro apoyo. Volveré pronto, es un adiós temporal. Me gustaría que se respetase mi privacidad. Todo irá bien, que nadie se preocupe”.

Sobral, lisboeta de 27 años, se curtió cantando en el circuito turístico de Mallorca, adonde acudió para estudiar psicología deportiva, y posteriormente, en vista de su éxito en bolos por bares de la ciudad, decidió estudiar en el Taller de Músics barcelonés. Aunque concursó en un reality televisivo, siempre se ha sentido muy reacio a la popularidad, incluso a concursos como el que le encumbró. Su hermana fue quien le inscribió y quien le compuso la canción, una fórmula para que el mundo pudiera escuchar cantar a su hermano y así hacerle feliz.