El presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha encontrado un verdadero filón en Rusia para evitar el derrumbe definitivo de la depauperada economía de su país. Se ha reunido hoy en el Kremlin con su homólogo ruso, Vladímir Putin, y han hablado otra vez de la reestructuración de la deuda que Caracas tiene contraída con Moscú.

«Putin es el líder del mundo emergente, del mundo en el que queremos vivir. Putin lleva la bandera del decoro, la dignidad y la paz», ha dicho Maduro en su intervención en uno de los paneles en el marco de la Semana de la Energía rusa. Una vez reunidos, le ha agradecido a Putin la «relación de amistad» que existe entre Rusia y Venezuela desde la época de Chávez y la ayuda prestada «en los momentos difíciles» que atraviesa Venezuela.

Según su opinión, «esta visita es muy oportuna porque vivimos un buen momento, hemos entrado en una nueva etapa» y le ha explicado a su interlocutor que «estamos a un 95 por ciento de cerrar un acuerdo con la oposición (…) ojalá que la mesa de diálogo permita restablecer la paz».

Por su parte, el presidente ruso ha señalado que el país iberoamericano «atraviesa una época nada fácil, pero estamos siguiendo los contactos que están teniendo lugar con las fuerzas políticas». Putin ha elogiado «la capacidad de diálogo» de Maduro. El opositor Luis Florido, sin embargo, negó desde Caracas que se hayan producido avances en las negociaciones.

Según constató el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, las conversaciones entre Putin y Maduro han girado en torno a la refinanciación de la deuda y la cooperación militar. Caracas debe a Rusia 8.800 millones de dólares (unos 7.500 millones de euros). Primero fue un crédito de 2.800 millones de dólares concedido en 2011 para adquirir tanques y misiles y refinanciado el año pasado para ser devuelto a partir de 2019 y luego 6.000 millones de dólares que la petrolera rusa Rosneft adelantó por la compra de crudo venezolano.

El líder opositor ruso, Alexéi Navalni, que acaba de ser condenado a 20 días de prisión menor por hacer llamamientos a participar en concentraciones sin permiso de las autoridades, denunció en agosto que Putin está financiando el régimen venezolano y que los 8.800 millones de dólares que debe Caracas no se cobrarán nunca. «Digan lo que digan, todo el mundo entiende que se trata de inyecciones a fondo perdido para sostener el régimen de Maduro», escribió entonces Navalni en su blog.