Justo dos días después de que Corea del Norte disparara un misil que sobrevoló el norte de Japón, el Gobierno nipón anunció un nuevo aumento de sus gastos militares para el próximo año fiscal, que comienza en abril de 2018. Por quinta vez desde que el primer ministro, Shinzo Abe, recuperó el poder a finales de 2012, el presupuesto de Defensa volverá a subir, en esta ocasión un 2,5 por ciento y hasta los 5,26 billones de yenes (40.000 millones de euros), la cifra más alta hasta ahora.

De ellos, según informa Efe, casi un tercio se destinará a blindar el archipiélago nipón por tierra, mar y aire con nuevos sistemas de interceptación de misiles. Como la mayor amenaza para Japón son los proyectiles de Corea del Norte, Tokio duplicará de aquí a 2020 sus cuatro destructores con sistemas de combate «Aegis», que protegen todo el espacio aéreo nipón y son capaces de derribar los cohetes en mitad del vuelo. Para destruirlos en su fase final, Japón tiene por todo su territorio una veintena de baterías antimisiles Patriot (PAC 3), que aumentará hasta las 28 en los próximos tres años. «Serán suficientes para proteger las zonas más importantes, pero es difícil blindar todo el país», reconocía Yosuke Nagata, subdirector de la Oficina de Política Defensiva, en un reciente encuentro con ABC en el Ministerio de Defensa japonés, en Tokio. A su juicio, «no hace falta un escudo antimisiles THAAD como el desplegado en Corea del Sur, pero sí nuevas baterías SM-3 Block II A especiales contra cohetes con trayectoria muy vertical», como los dos intercontinentales disparados por el régimen de Pyongyang en julio.

Además, el Gobierno nipón dedicará 135 millones de euros a desarrollar misiles de mayor alcance, ya que el rango máximo de sus proyectiles es de menos de 300 kilómetros, informa Reuters. Más de la mitad de dichos gastos se destinará al estudio de misiles hipersónicos para penetrar las líneas enemigas.

Junto a dichas adquisiciones de armamento, las principales compras para el próximo año serán dos destructores, un submarino, seis cazas F-35 invisibles al radar y cuatro aviones de transporte V-22 Osprey con rotores móviles que despegan y aterrizan en vertical, como si fueran helicópteros.

Junto a Corea del Norte, la otra amenaza para Japón es China, que le reclama el diminuto archipiélago deshabitado de las Senkaku, al sur de Okinawa. Para reforzar este foco constante de tensión, el Gobierno construirá nuevas bases en las islas de Amami-Oshima y Miyako. Dentro de la habitual tirantez diplomática entre ambos países, la portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Hua Chunying, instó ayer a Tokio «a explicar sus verdaderas intenciones». Fuera y dentro de Japón proliferan las voces críticas contra este auge militar por su pasado imperialista, pero el Gobierno de Abe esgrime la amenaza de Corea del Norte y China para rearmarse.