Apelando al «espíritu de paridad», el Gobierno de Estados Unidos ordenó ayer el cierre del consulado de Rusia en la ciudad de San Francisco, así como la reducción del personal diplomático de Moscú en la Embajada en Washington y en el consulado en Nueva York con el cierre de sendos anexos.

La portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert, aseguró, a través de un comunicado, que la decisión ha sido adoptada en respuesta a la expulsión de 775 diplomáticos estadounidenses de Rusia. Una acción que, a su vez, fue una respuesta a las sanciones impuestas por la Administración de Barack Obama contra Moscú por su presunta injerencia en las elecciones presidenciales de 2016 en EE.UU.

Nauert indicó que la decisión llega en respuesta a «un espíritu de paridad» ante la citada orden de las autoridades rusas. Según el comunicado, el cierre del consulado de San Francisco tiene como fecha límite mañana sábado. «Con esta acción, ambos países tendrán tres consulados cada uno», manifestó Nauert, afirmando que la decisión adoptada por Rusia en julio fue «no deseada y negativa para las relaciones generales entre ambos países». Nauert puntualiza en el texto que «si bien seguirá habiendo disparidad en el número de diplomáticos y anexos consulares, hemos decidido permitir al Gobierno ruso mantener algunos de sus anexos en un esfuerzo para poner fin a la espiral descendente en nuestras relaciones». Y concluye con una llamada a la colaboración: «EE.UU. espera que, habiendo avanzado hacia el deseo de Rusia de la paridad, podamos evitar acciones de respuesta por parte de ambas partes y avanzar para lograr el objetivo anunciado por ambos presidentes: mejorar las relaciones entre ambos países e incrementar la cooperación en áreas de preocupación mutua».

El presidente estadounidense, Donald Trump, acosado por la investigación de la conexión de miembros de su equipo más cercano con Rusia, ha mostrado en reiteradas ocasiones su deseo de mejorar su relaciones con Moscú -«espero tener buenas relaciones con Rusia», volvió a repetir este lunes-. Sin embargo, estas han ido empeorando, situándose en un nivel más bajo incluso que las mantenidas durante la Guerra Fría, en opinión del presidente ruso, Vladímir Putin.

La reacción del Kremlin no se hizo esperar. Minutos después de que se anunciara el cierre del consulado en San Francisco, el ministro de Exteriores de Rusia, Sergéi Lavrov, lamentó «la escalada de tensiones» con Estados Unidos. En una conversación telefónica con su homólogo estadounidense, Rex Tillerson, Lavrov destacó que esta situación «no fue iniciada por Moscú», según informó el Ministerio de Exteriores ruso a través de un comunicado. «Moscú estudiará de cerca las nuevas medidas anunciadas por Estados Unidos, tras lo cual se dará una respuesta», aseguró Lavrov.