El régimen de Nicolás Maduro enfrenta un dilema difícil, entre pagar la deuda externa o sacrificar la importación de alimentos y medicamentos que requieren los venezolanos, una decisión que deberá tomar en los próximos meses sin mucho margen de maniobra debido a los escasos recursos financieros de que dispone. El cerco financiero se estrecha. Las reservas internacionales del país han caído a 9.800 millones de dólares, su nivel más bajo en 40 años. Estaban en 26.400 millones de dólares en abril de 2013 cuando Maduro subió al poder, lo que representa una caída de 64 por ciento desde entonces. El gobernador de Miranda, Henrique Capriles, afirmó que si el gobierno nacional paga parte de la deuda externa que «debe» cancelar entre octubre y noviembre, el país enfrentará los peores meses del 2017.

El Ejecutivo adeuda unos 3.000 millones de dólares, los cuales deben pagarse para evitar la suspensión de pagos. Capriles aseguró que si se produce la cancelación de tal compromiso internacional, impactaría en las importaciones y provocaría mayor escasez. «Estamos atrapados. Vienen meses complicados».

El también dos veces candidato presidencial (2012 y 2013) señaló que las importaciones han mermado porque «despilfarraron los dólares y se los robaron. No quieren que se hable de eso y por ello controlan las redes sociales. La intención del gobierno es manipular a la gente. Ahora usan el tema de las sanciones como gran excusa para tapar desastre económico del país». El diputado José Guerra, presidente de la Comisión de Finanzas y Desarrollo Económico de la Asamblea Nacional, alertó de que hay un déficit de billetes equivalente a 2.750 millones de piezas, con lo cual se dificultan las transacciones de la economía doméstica y ello crea zozobra en la población, y en los sectores populares, quienes no cuentan con medios de pagos como tarjetas de crédito, débito o teléfonos inteligentes para realizar transferencias.